domingo, 31 de mayo de 2009

Ciclovía


Me había quedado dormido. Es la mañana del domingo, está nublado y estoy solo dado que mis placemates habían partido temprano a Sea World. Así que tomé mi cámara, me puse el casco y aproveché la fresca mañana para recorrer la ciudad. Como de costumbre son decenas las personas que caminan, trotan, patinan o pedalean por la pathway, familias completas o abuelas pro pedaleando a toda velocidad.


Miré el río y aún conserva el color turbio que adquirió luego de las fuertes lluvias de mayo. Algunas personas estaban sentadas en las orillas tratando de pescar algo, mientras lanchas y embarcaciones de los más diversos tamaños transitaban por el río.


Paso frente a South Bank y veo a cientos de personas en el pasto o preparando barbaques junto a familia y amigos. Botanic Gardens está tranquilo y relajado. Un abuelo les enseña a sus nietos los secretos del cricket mientras un par de jubiladas toman unas copas de vino mirando el río.



Los restoranes de River Side se están empezando a llenar. Paso lento entre la gente que saca y saca fotos o simplemente camina. Claro, es día de market, a la vuelta paso. Sigo pedaleando hasta pasar por debajo del Story Bridge, el enorme puente que une la CBD con Kangoroo Point.


Ahora sale el sol, el cual se refleja con intensidad en las aguas del río. La ciclovía se transforma en una plataforma flotante que serpentea al paso de las embarcaciones. Un puente levadizo deja entrar y salir los botes de los vecinos del sector y lujosas residencias se dejan ver entre los árboles.


New Farm Park está rebosante de gente. Un cumpleaños indio se celebra bajo un gran árbol. Metros más allá, algunos aussies toman cerveza y juegan el frezbee. Otros simplemente leen el diario o toman despreocupados algo de sol. Sigo pedaleando hasta salir del parque, pasar el Powerhouse. Ahora me alejo del río pero solo por un par de kilómetros, regreso al río y llego hasta el final : Tenerife. Ahora solo queda regresar.


En el sector de Tenerife antiguas bodegas y fábricas se han reciclado en departamentos de lujo y restoranes chic sin sacrificar el aspecto industrial de las construcciones. Jardines con flores y yates en la orilla, pequeñas callejuelas y poca gente.





De regreso paso a Eagle Street Pier Market, que se instala cada domingo en la mañana. Ropa, joyas, plantas carnívoras, hot dogs y un extraño humorista que por un momento intentó hacerme parte de su rutina se reúnen a los pies de los edificios que, durante la semana, congregan a ejecutivos y oficinistas.

Ya voy de regreso a Toowong. Recuerdo que no tengo nada cocinado. Me dan ganas de tomar cerveza. Decidido, paso al Toowong Village, el centro comercial y de servicios del suburb ubicado a un par de cuadras de mi edificio. Cada suburb cuenta con un centro comercial donde se encuentran oficinas, restoranes, peluquerías, supermercados, tiendas de ropa, bancos y otros servicios. En el Toowong Village además, hay estación de tren, paraderos de buses y un edificio-estacionamiento. Y además, una public library simplemente maravillosa.


Fin del Viaje.

viernes, 22 de mayo de 2009

West End Market


Uno de mis lugares preferidos de Brisbane se encuentra casi exactamente al frente de donde vivo, pero en la rivera sur del río Brisbane. El barrio de West End es un sector medio hippie-alternativo, con hermosas casas Queenslanders rodeadas de flores. La calle principal está repleta de pequeños cafés y restoranes de comida libanesa, china, india o griega. Las verdulerías ofrecen productos orgánicos y tiendas de ropa "reciclada" ofrecen sus pilchas a módicos precios. Si le sumamos a esta escenografía la presencia de viejos con largas barbas, gente de todas partes del mundo, punkies y la comunidad gay nos dá como resultado un sector vibrante, colorido y lleno de energías.




Pero lo que más me gusta de este barrio es su mercado. Ubicado en uno de los innumerables parques existentes en la ciudad, el mercado abre todos los sábados a las 05:00 am para ofrecer a los vecinos del sector alguno de los productos disponibles. La gama va desde frescas verduras y frutas, salmón de Tasmania, bananas y piñas, hasta ropa, libros, vinilos, CDs de música indie, crepés franceses, café orgánico, productos "fair trade", salchichas alemanas y masajes chinos. Tanta variedad atrae también a una gama de personajes increíble: desde jubilados que se sientan a tomar un café mientras ven a sus nietos jugar en el pasto hasta miembros del Partido Socialista Democrático Australiano repartiendo sus panfletos apoyando la causa palestina ( dato simpático: una vez hablé con uno de ellos y resultó que tenía novia chilena, de Temuco). Músicos amenizan la mañana con sus cánticos, y la gente pasea relajada con sus bolsas de género cargadas de frescos productos.



La variedad tanto de productos como de personas que ocupan la feria como lugar de abastecimiento barato (como yo) o como lugar de encuentro de la comunidad. A pesar de que a veces se hace estrecho el hecho de que siempre esté limpio y ordenado hace que el comprar sea agradable. Para mí, un placer a los sentidos ver tantos colores y texturas, tantas frutas y verduras exóticas e incluso desconocidas para mi (dragon fruit, durian, papas dulces, litches y un largo estcétera). Bueno, con el durian tengo un desafío pendiente que espero saldar en mi viaje al sudéste asiático, si es que me atrevo ( es considerada la fruta más asquerosa del mundo, especialmente por su olor a podrido, aunque varia gente me ha indicado que su sabor es bueno).
Lamentablemente no voy lo seguido que quiero ir, pero si tuviese que elegir un lugar en Brisbane donde vivir fuera de Toowong, que es donde vivo, creo que West End y su mercado serían la primera opción: su multiculturalidad, sus colores y olores, las sonrisas en los rostros y el ambiente de comunidad que se vive hace que sea un lugar vivible y estimulante.

Datos Freak: minuto después de sacar la foto de un caballero seleccionando cebollas , él se me acerca y me dice "que haría un chileno sin cebollas ni ajos". Vinilos originales de Bowie a $ 4000 pesos. Salchichas de ternero. Masajes y acupuntura en la calle, mientras la gente pasa al lado o toma desayuno despreocupada. Cada semana es algo diferente.

viernes, 8 de mayo de 2009

Deporte



Increíble, con boleto en mano tienes pasaje gratis en el tren para ir al estadio. Los vagones se llenan de la fanaticada con poleras rojas y un koala con mala actitud en el pecho. Nos dirijimos al Suncorp Stadium para ver el encuentro de los Brisbane Reds frente a los Canberra Brumbies. Dejándome influenciar por Cristian y Silvia , chilenos que llevan un tiempo por acá y fanáticos del rugby, decidí que el equipo de mis amores serían los Reds, especialmente por el tema del koala antes mencionado. Aprovechando una venta de bodega me compré una polera (roja obviamente) e hicimos ingreso al magnífico estadio.


Símbolo de los Reds

De arquitectura llamativa y ubicado en el suburb de Milton, el estadio se destaca por las comodidades que presenta. Nadie te revisa en la entrada y simplemente pasas tu entrada por un lector de código de barras y estás dentro. En su interior venden cosas impensadas para la realidad chilena: cerveza, whisky, ron, fish and chips, hamburguesas y hot dogs. Los asientos son numerados e individuales, dos grandes pantallas gigantes muestran el detalle del juego, y se ve mucha familia y grupos de amigos, nada de barras bravas ni otros males que aquejan nuestro deporte. A pesar de la humillante derrota sufrida como locales ( y mis ganas de devolver la polera) fue una experiencia fantástica. Y es que acá en Brisbane la gente ama practicar y ver deporte.

Suncorp Stadium, hogar de los Brisbane Reds

Al principio fue sorpresa al ver pasar por la ventana de mi departamento, a partir de las 6:00 am decenas de ciclistas pedaleando solitarios o en grupos. La calle donde vivo es a la vez ciclovía y es ocupado durante todo el día por cientos de ciclistas que hacen deporte, van a la Universidad o simplemente dan un paseo. Mucha gente ocupa las bicicletas como medio de transporte para ir a sus trabajos, donde cuentan con duchas y camarines. Así uno ve como pasan los ciclistas con sus bicis pro y sus tricotas para luego transformarse en oficinistas o ejecutivos. Andar en bici acá es tan válido como andar en auto, por lo que debes respetar las señalizaciones, usar casco, parar en los semáforos ( a una cuadra de mi casa hay un semáforo para bicicletas) y para eso existe todo una red de ciclovías que atraviesan la ciudad en todas direcciones. Tanto es así que una de mis primeras adquisiciones apenas iniciadas las clases fue comprarme la cleta, y todos los días me monto en ella y parto hacia la U, donde las canchas y gimnasios pasan todo el día ocupado con gente jugando rugby, netball, haciendo natación, remo o trotando.


En Brisbane los deportes náuticos también causan sensación y es normal que la gente posea algún velero.

En Botanic Garden las bicis pasan a toda velocidad y la gente se reune a hacer tai-chi o a jugar al freezbee. Y uno ve a mujeres cuarentonas con calugas o tipos enormes repletos de músculos y uno se pregunta si pasan todo el día haciendo ejercicio a que hora trabajarán estos carajos, pero da lo mismo, incluso a un flojo como yo le resulta atractivo salir a recorrer la cycle path que recorre la orilla del río Brisbane.


Y en la televisión dan partidos y campeonatos de los más diversos deportes, especialmente los días sábados lo cual es bastante entretenido especialmente porque muchos de estos deportes son completamente desconocidos para nosotros:

Cricket: vendía siendo como el deporte rey de Australia, el más respetado y querido. Los selecccionados nacionales son verdaderos héroes y venden sus biografías en las librerías. Sus reglas son complicadas, se juegan en series que pueden llegar a durar 8 horas por lo que un partido dura días, o incluso semanas. Una lata.
Rugby: yo pensaba que era el más popular pero no es así. Además, acá se juega rugby union (15 jugadores) o rugby league (13 jugadores). El más popular acá es en league, de donde pertencen los Brisbane Broncos. Los Reds son Union Rugby.
Football: también conocido como "aussie rules" o simplemente "footy" es el deporte que más gente lleva al estadio. Se juega en una enorme cancha ovalada. Imagínense una pichanga de barrio pero que se juega con una pelota ovalada a la cual se le puede pegar con pies y manos. Además puedes empujar y golpear a tus contrincantes. Raro pero fascinante.
Deportes náuticos: populares, especialmente porque en las escuelas públicas les enseñan a nadar a los niños desde muy pequeños. Natación, remo, surf, canotaje......la lista es larga. Los campeonatos naciones de natación son transmitidos por televisión, e incluso he visto que transmiten los campeonatos de pesca.
Netball: deporte raro, jugado solo por mujeres que deben achuntar una pelota a un aro sobre un poste. Solo he visto a la pasada en la U a chicas jugando y muy atractivo no me pareció.
Fútbol: conocido como soccer, solo hace noticia cuando la selección nacional, los "socceroos" juegan. Por ejemplo, hace algunas semanas hubo el clásico "Australia-Kasajastán". Inexistente fuera de ese contexto.


P.D. Prometo subir en algún momento fotos de las ciclovías, es que siempre se me olvida salir con la cámara.

viernes, 1 de mayo de 2009

Bali II


Luego de embarcarnos en Brisbane y de una aburridísima escala en Darwin llegamos de noche a Denpasar, cuyo aeropuerto pareciese estar entremedio del mar. Nos trasladamos en una van a nuestro módico hotel, el cual por la increíble suma de $50.000 pesos chilenos nos alojaría durante una semana en el sector de Kuta Beach. No es recomendable quedarse en Denpasar, no hay buenos alojamientos y la ciudad es bastante caótica en términos de tráfico. Antes nos matamos de la risa sacando $2.000.000 de rupias del cajero ($200 USD) y recorríamos por primera vez las atochadas calles de Kuta, repletas de motos, aussies y japos. Comimos comida local en un pequeño restorán donde, al preguntar por un tipo de pescado, simplemente lo sacaron de la pecera y me lo mostraron vivo (más fresco que eso no puede haber). Luego a dormir, a pesar del fuerte calor y humedad.

Al día siguiente recorrimos las calles de la mejor manera posible: en moto. La inexistencia de señales de tráfico y el caótico transitar de los balineses transforma el simple viaje en una pequeña moto en toda una experiencia: adelantando motos con niños al volante, metiéndose contra el tránsito en pequeños callejones, doblando con luz roja y otras cosas que los balineses acostumbran hacer. Luego, a la playa y clases de surf con profesor particular por 10 mil pesos por dos horas. Agotado y adolorido por las caídas y los pequeños éxitos terminé asumiendo que el surf no es un deporte para mí.

Al día siguiente nos adentramos en Bali. Utilizamos una técnica que nos dió muy buenos resultados: en vez de contratar un tour preguntábamos en las agencias los destinos, las distancias y los tiempos. Luego, se hablaba con un taxista, se acordaba un precio y listo. Así, nos ahorrábamos dinero, el taxista nos llevaba a las picadas y se ganaba su correspondiente comisión. Partimos viajando hacia el Talaga River, donde contratamos el servicio de Dewata Rafting (que buen nombre !) por realizar rafting por dos horas a través de un río que cruzaba selvas y cascadas. Luego, almorzar y raudamente viajar hacia el Bali Elephant Camp para tener una experiencia "elefantástica" montando elefantes asiáticos a través de la selva. El chofer nos recomendó ir a cenar donde "un amigo", el cual resultó ser un espectacular restorán en la plata de Jimboran, cenando langostas y gambas en la playa misma observando un atardecer simplemente maravilloso. Un poco caro para el promedio balinés ($20 USD) pero delicioso y hermoso al unísono.

Cansados, pero no agotados, continuamos nuestra aventura. Nos levantamos muy temprano y partimos a Nusa Dua, una playa paradisíaca donde practiqué, por primera vez, snorkeling y scuba diver. Me dolieron un tanto los oídos, no ví tantos peces de colores como esperé, pero lo pasé fantástico. Luego, nuestro chofer nos llevó a una playa aledaña donde turistas aussies y europeos tomaban sol en topless o se dejaban hacer masajes mientras señoras balinesas ofrecían hermosos sarongs (pareos). Luego del excesivo relax partimos con dirección a Uluwatu a obervar la danza Kecak en un templo que parece suspendido entre los acantilados. Un espectáculo de coro y baile sencillamente hermoso e inolvidable.

Luego de un día de "descanso" (flotar en la piscina todo el día) decidimos hacer un día cultural. Nuevamente temprano en la mañana fuimos a la ciudad de Ubud a presenciar el baile Barong el cual es una especia de representación teatral acompañada de una orquesta gamelán. Luego, a visitar el templo de Batuan y sus hermosas construcciones y estatuas. Más templos en Goa Gajah, conocido como elephant cave y poseedora de una fuente que, según los monjes, purifica el espíritu (como solo me mojé los pies sería algo como "pies sagrados"). Almuerzo en el volcán Kintamani, poseedor de una hermosa vista. Claro, hermosa si no estuviese nublado y con algo de lluvia, así que la vista quedó en mi imaginación. Finalmente, observamos los manantiales mágicos de Tirpa Epul y las ceremonias que los sacerdotes hinduistas realizaban.

Ahora si ya estábamos medios agotados así que tuvimos otro día de playa en Kuta donde me dediqué a sacar fotos más que estar en el agua: fue mi debut y despedida del surf y ya no tenía ganas de seguir intentándolo. Recuperadas las fuerzas y acercándose ya el fin de nuestro viaje fuimos al Bali Zoo, mezcla entre zoológico y parque temático donde la mayor atracción eran los elefantes, un Ganesha gigante y una pareja de tigres blancos.


Vuelve a atardecer, la última cena y al aeropuerto, nos queda un largo camino de regreso a Brisbane, a la rutina de estudios y a la montaña de assigments que no he hecho.

martes, 21 de abril de 2009

Bali





Bali huele a jengibre e incienso. Un zumbido permanente recorre las calles de la isla proveniente de miles de motos que cruzan a toda velocidad y en todas las direcciones como si fuesen parte de un sistema nervioso. A veces parece que la isla respira, digiere y excreta. Como un ser vivo nunca está en completo reposo y por todos lados se realiza algún tipo de actividad, se emite algún tipo de olor o se generan colores y formas impensadas para nosotros, cosas insólitas que acaparan miradas o provocan asombro.

En Bali todos compran y todos venden, todo está a la venta y tiene su precio. Las calles están repletas de tiendas y talleres de artesanías infinitas en su variedad: Budas de piedra enormes, muebles, pinturas, collares y anillos, figuras en madera, imitaciones de todo tipo. Fábricas de altares, dioses creados por cientos, los siempre necesarios espíritus protectores. Ganesha por todos lados, con su barriga prominente y su cabeza de elefante dando la bendición o esperando ser adquirido por algún balinés compasivo o algún turista consumista.

Kuta Beach

El 95% de la población de Bali es balinés étnico y profesa la religión hindú en una versión propia llamada “hinduismo balinés” en la cual se mezclan el culto a los antepasados, mitos y leyendas propios y el culto a los santos budistas. El resto de la isla son balineses musulmanes y una pequeña minoría católica. Esto hace que la isla sea única en una Indonesia mayoritariamente musulmana, con una cultura especial e irrepetible.

Afuera de cada casa y comercio hay pequeñas ofrendas compuestas por una bandeja de hojas de plátano con flores, algo de comida o cigarros. Están por todas partes y se hace difícil el caminar entremedio de las estrechas veredas sin pisarlas. Cada 10 metros hay un pequeño altar y cada 50, uno mayor. Cada pueblo tiene a lo menos tres templos grandes y por cada familia hay un templo menor. En total 20 mil templos adornan la isla y a veces distinguir si la construcción que está enfrente de uno es un templo con casas o una casa con templo; probablemente no exista distinción entre uno y otro y todo sea parte de lo mismo, de que todo es sagrado y mundano al mismo tiempo.

Templo en Ubud, uno de los 20 mil templos existentes en la isla.

Y a solo pasos de los templos están las blancas playas con un exquisito mar a sus pies y un límpido cielo que permite disfrutar de maravillosos paisajes. Turistas de todo el mundo se relajan y broncean, toman masajes y compran despreocupados. Bali es espiritual pero también es hedonista y las muchachas ofreciendo sus masajes se multiplican por cientos en las calles. Casi todos los turistas son australianos y vienen en búsqueda de sol, mar y deporte. Las olas se repletan de tablas y los balineses se sienten orgullosos de sus ídolos locales. El sueño de muchos niños no es ser futbolista sino surfista profesional, tener un sponsor y vivir en Australia. Otros se dedican a bucear, o a hacer algunos de los múltiples deportes náuticos que se pueden realizar. Los restoranes ofrecen su comida marina a precios ridículamente bajos incluso para un estudiante que sobrevive con una beca como yo. Y el día se acaba y alguno de los atardeceres más hermosos del mundo se despliegan ante mis ojos en una sinfonía de luces y colores que sobrecoge. Y cae la noche y las luces y los zumbidos se mantienen y el calor y la humedad son peores que en el día.

Bailarina Legong ensayando su arte.

La gente sonríe. Casi no se ven mendigos, todos tienen algo que vender u ofrecer. Transporte, taxis, motos, comida, tablas, masajes, marihuana u hongos (a pesar de que el tráfico está prohibido so pena de muerte). El turismo ha inyectado recursos y pobreza extrema no se observa, por lo menos a simple vista, ni en la turística Kuta Beach ni en los pueblos más pequeños del interior. La gente parece feliz viviendo de alguna de las dos principales fuentes económicas de la isla: turismo y artesanía. Bali es un centro mundial de comercio de artesanías y telas, se compra y se vende para todo el mundo, comerciantes de todo el orbe vienen a trabajar y negociar.

A pesar de las miles de motos que sin ninguna lógica repletan las calles, de la prácticamente inexistencia de señales de tráfico, de los poquísimos semáforos no respetados por nadie, ningún accidente vi, nadie tocaba su bocina ni nadie alzaba su voz. Era un fluir constante que parecía nunca detenerse, que llenaba todos los espacios con sus zumbidos y formas. No importaba si ibas solo, con o sin casco, cargado de paquetes o con un bebé en los brazos, siempre las motos aceleraban y frenaban o giraban o simplemente se metían en la vereda contra el tránsito. A nadie le extrañaba ni le importaba, la vida seguía su curso. Era como si todos supiesen que el otro maneja mal y por lo tanto cualquier movimiento imprevisto no lo fuera, estaba todo dentro de una lógica insólita, de un caos ordenado y contenido.

Piedra. Todo es de piedra. Las casas, los templos, los dioses protectores que cuidan la entrada del hotel. En las rotondas en vez de algún general a caballo una figura enorme surge de entre las aguas para sostener a un dorado dios de 4 brazos. Es grotesco y fascinante al unísono, todo piedra en sus 15 o más metros. Cada centímetro de Bali está decorado, todo está tallado o tiene formas alegóricas. Hasta las tapas del alcantarillado están adornadas, o la silla de madera más sencilla tiene algún dragón, algún espíritu, alguna figura. Los templos son recargados y la cantidad de estatuas, relieves y tallados es infinita. Y en los talleres al costado de los estrechos caminos se ve a la gente creando altares y esculpiendo la piedra para darle la forme de algún ser divino, que luego será vestido y alimentado por sus dueños, tapado a ofrendas, incienso y plegarias. Porque la roca es a la vez carne y las estatuas están vivas, porque los dioses viven entre medio de los verdísimos arrozales, en las bailarinas legong, en los ríos que bajan desde los volcanes, en la sonrisa de una anciana o en la tienda de DVD piratas.

jueves, 9 de abril de 2009

China

Ni hao, zao shang hao !!!!

Hola, buenos días !!! O algo así. Una de las pocas frases que he aprendido en chino. Segunda reunión de la Chinese Society y Andrew, un aussie que estudió tres años en Beijing trata de enseñarme la entonación de las palabras. El chino es fácil en el sentido de que no posee gramática ni conjugación de verbos ni tiempos verbales. El problema es que es un idioma tonal, o sea, la entonación que uno de dá a las palabras les confiere un significado. Así, es diferente hacer un sonido parecido a sssszzzzz (cuatro) a un sonido ssssszzzzziiiiiii (muerte). De ahí que el número 4 sea considerado de mala suerte, se trate de evitar a toda costa y regalar inocentemente 4 botellas de vino no resulte muy protocolar en China, menos si uno se le ocurre envolverlo en papel blanco, color de los funerales.

Algunos de los amigos de la Chinese Society

Una de las razones por las cuales me quise venir a estudiar a Brisbane es su cercanía con Asia. Para mí el futuro está en Oriente, es acá donde importantes cosas están sucediendo, cosas grandes que moldearán el futuro a diferentes niveles. Y claro, quiero ser parte de ello. También creo que nuestro país tiene que mirar a Asia, pero con una mirada limpia de prejuicios. Una mirada de respeto, de conocimiento profundo de la forma en que la gente al otro lado del Pacífico ve la vida. Y una disposición abierta a darles a conocer esa angosta franja de tierra que llamamos Chile.

Para ser sincero, el conocer gente de oriente simplemente me ha encantado. Son amables, sociables, simpáticos, optimistas, pragmáticos y de risa fácil. Les gusta conversar, comer rico, disfrutar la vida. Pero eso es una generalización obviamente, no solo por que no toda la gente es así, sino que estoy metiendo en el mismo saco a toda la gente de oriente y eso es un error garrafal. Definitivamente no por tener los ojos rasgados eres un chino, y andar diciéndole chino a cualquiera es un error enorme, especialmente si estudias en una universidad como UQ donde fácil el 40% de los alumnos es oriental, y en su inmensa mayoría provenientes de China, pero también del sudeste asiático.

Como dije en una entrada pasada, para mí China no es singular, sino plural. No se puede hablar de una sola China simplemente por que no existe: en un país de 1300 millones de habitantes existe tanta diversidad que llega a ser difícil de abarcar. Pensar que existen minorías étnicas de 10 millones de personas, que existen cientos de dialectos, que cada provincia tiene platos típicos, tradiciones, leyendas, folkclore......... Esto hace que uno tenga que empezar a precisar a nivel de provincia y tener cierto cuidado al referirse a la RPC (República Popular China) o a Taiwán. E insisto, nunca generalizar. Así uno empieza a darse cuenta la diferencia entre los chinos: pálidos, sumamente delgados y altos los del sur y sureste; mas bajos y de piel más oscura los del centro y el norte. Algunos hablan chino mandarín, otros chino cantonés. Casi todos usan el sistema de escritura llamado chino simplificado, en Taiwán usan el chino tradicional. Sumemos a esto a los "chinos no chinos", las personas de origen chino pero que viven en Singapur,Malasia, Tailandia, Indonesia, que mantienen la cultura de sus ancestros pero insertos en un mundo diferentes al de la RPC.

Los chinos usan sus nombres reales cuando tratan entre ellos, pero para el resto usan lo que denominan su "nombre occidental", un nickname a elección para facilitar el que los podamos identificar. Así, conozco una Cindy, una Judy, una Lindi, una Nicole, un Darren........ y como los pobres se les hace imposible pronunciar mi nombre ( me han dicho Ovoro, Aevero, Avalo, Alfaro.....) me preguntan por mi nickname!!!!! No, no tengo, van a tener que aprender no más a pronunciar, les digo, y ellos se ríen de buena gana.


Con Eric y la simpática Stephanie.

Para ellos, Sudamérica es como una isla grande ubicada muy lejos, al otro lado del mundo, un lugar donde existe un país grande llamado Brasil y otros países chicos alrededor de éste. Todo es selva y tropical y todos son buenos para el fútbol. No los culpo, el desconocimiento es mutuo. ¿Por qué un habitante de la provincia de Guangdong, con sus 70 millones de habitantes y economía industrializada y pujante, tendría que conocer un país de 16 millones al otro lado del mundo? Antes de estudiar en Brisbane no hubiese podido ubicar la provincia en el mapa, ahora me resulta imperante conocer las caracteríticas de las provincias para que mi plan para conquistar el mundo empieza a andar. ¿Cuantos chilenos saben donde queda Guangdong, o Sichuan? Y cuando les muestro fotos de Chile, de mi pueblo en otoño y de Chiloé abren sus ojos y me dicen "ohhhhh" sorprendidos al ver montañas y nieve, mar y bosques, cosas que nunca se hubiesen imaginado: ¡¡¡ en Chile hacen vino!!! Hay frutas, hay centros de negocios, hay desierto y glaciares........y se ponen contentos y sonríen. Les has mostrado algo de tu mundo y ahora ellos empiezan a hablar de su lugar de origen, de su familia y su vida en China.

Y así puedo seguir escribiendo largo rato. Siento que mi conocimiento de China ha crecido exponencialmente, pero al mismo tiempo me doy cuenta que en realidad no sé nada. Que apenas sé algo de ellos, superficial, y que me gastaría la vida tratar de conocerlos. Pero ya he dado un primer paso, el primero de muchos que me gustaría dar.

P.D. El domingo parto a Bali, Indonesia, así que estaré completamente ausente por una semana. Para Uds que se dan el trabajo de leer mis enredados pensamientos, les deseo una feliz Pascua.

miércoles, 1 de abril de 2009

De Subjects y Visitas


Are you crazy? - me espetó Amit cuando le conté que tomaría 5 subjects (ramos) este semestre. You don't have life man !!! - me decía mientras se reía. Claro, acá lo común es no tomar más de tres subjects por semestre, y miren Uds que un chileno loco llega y toma cinco. Pero bueno, simplemente no me queda otra: mi tiempo acá es corto y debo completar mis créditos si quiero tener el tan ansiado dual degree. Y en eso estoy, tratando de tener vida además de estudiar, preparar los assigments, presentaciones y lecturas. Por que acá el sistema es diferente al de chilito: uno estudia antes de la clase, no después. Y el sistema me ha gustado, cuando uno lee el texto guía antes aprovecha mejor la clase dado que ya sabes el contexto, los temas y puedes madurar mejor las ideas. Claro está que se requiere disciplina y fuerza de voluntad, pero eso es algo que se adquiere a través de la práctica constante, aunque cada vez que mi amigo indonesio Liam me ve se ríe y me pregunta: how many assigments you have? ten? fourteen? y vuelve a reirse mientras entramos a la sala donde nuestro profesor de Sri Lanka nos enseña los misterios del International Marketing.

Un momento de relajo en medio de la ciudad: CBD Botanic Garden.

Los días están menos calurosos y las lluvias se hacen más esporádicas. Salidas pocas: visita al jardín botánico de Mount Coo-Tha, una escapada a la ciudad de Surfers Paradise (si, como leen, hay una ciudad que se llama "Paraíso de Surfistas", ubicada a unos 150 kms al sur de Brisbane, y tienen 200 mil habitantes), y las clásicas salidas hacia South Bank y la CBD (City Business District). En las noches, algunas vueltas al Casino o a Fortitude Valley, corazón de la vida nocturna brisberiana.
Arriba: vista de Brisbane desde el Mt. Coo-Tha. Abajo: Surfers Paradise

Pero la rutina se rompió con la visita de nuestras buenas amigas y compañeras desde Sydney. Primero Marce que se quedó más días de lo presupuestado por ella antes de seguir su travesía hacia Bali, Thailand y Vietnam. Luego, Lore, Yuni y Dani nos entregaron su alegría y simpatía. Paseos, bailes y asados marcaron su paso, y a pesar de que hace tres meses que no las veía parecía que sólo habían pasado horas desde que nos despedimos en Santiago. Y bueno, me alegré mucho de volver a ver a Daniela, aunque fuese por algunos días. Nuestro segundo reencuentro será en Melbourne, pero para eso falta y sería adelantarme a la historia de este viaje.

Atardecer en el río Brisbane.

Este sábado tendré mi segunda reunión de la Chinese Society. Haciendole caso a Marijana, mi profesora bosnia de inglés en Chile quien planteó la tesis de que el tercer idioma es más fácil de aprender que el segundo, es que estoy tomando algunas lecciones de chino mandarín. Aprovechando la enorme presencia oriental entre mis compañeros de magister estoy aprendiendo algunas palabras sueltas. Ya sé decir hola en chino, tailandés, japonés, ruso y árabe. La primera reunión de la Society fue en un restorán chino bastante diferente al que uno está acostumbrado: nada de dragones y lámparas doradas sino todo limpio, blanco y reluciente, atención expedita y precios bastante accesibles. Olvídense de los clásicos wantanes y arrollados primavera: eso no existe. Pato asado, tofu, drunken chicken, puerco asado con miel, verduras cocidas, noodles, etc. Delicioso todo. Y así estoy cumpliendo uno de los objetivos de este viaje: aprender más sobre oriente. Por lo menos, ahora cuando pienso en China no lo hago en singular, sino en plural. Pero eso ya sería parte de otro post, mientras tanto sigo preparando mis clases y assigments, el eastern break se acerca y eso tiene un significado especial para mí: Bali.

Almorzando con mis amigos de la Chinese Society