jueves, 25 de junio de 2009

Fin de Semestre

Acabo de rendir mi último examen del semestre y estoy agotado. Muy, pero muy cansado. Y es que leer y leer y memorizar en inglés me cansa, y peor si en los exámenes tienes que escribir durante dos horas seguidas casi sin parar. Pero al fin estas dos semanas han terminado y por unos cuantos días estaré libre, libre para viajar nuevamente.Justificar a ambos lados
Antes de iniciar cada exámen el personal encargado de tomarlo leían una serie de instrucciones sobre qué hacer si uno se sentía mal, con fiebre y estornudos: luego de registrarse dos casos de la famosa "fiebre porcina" o "influenza humana" o quizás que nombre tendrá ya un poco de paranoia se ha instalado en UQ. Los examinadores piden gentilmente que los que se sientan mal se trasladen a otra sala a dar el examen y a mi no me queda otra que aguantarme el estornudo. Algunos en las salas se pasean con guantes quirúrgicos y desinfectantes de manos aparecen mágicamente, mientras afuera el bar de la U promociona por sus pantallas de plasma orgullosamente ser "swine flu free area".

Y ahí estoy yo en un salón inmenso dando examen con varios otros cursos, con mi ID en una mano y el número de mi asiento en otra, saludando a algunos de mis classmates y preparándome para escribir un par de páginas de cómo el taoísmo influye en el hacer negocios en China, tema el cual no preparé porque el lecturer nunca habló de él así que mi imaginación tuvo un arduo trabajo ( todo esto mientras mentalmente maldecía al lecturer por sus aburridas y mediocres clases en un ramo tan importante como es Doing Business in Asia). Al día siguiente finalmente rindo mi último examen, Sunil no se portó mal al fin y al cabo a pesar de que me faltó tiempo para redondear y concluir mejor las respuestas. Libre al fin, me digo, aunque sea por unos días. Ahora a preparar el bolso, coger algunas pilchas ya que mañana me subo nuevamente al avión y viajo rumbo a Singapur, donde estaré un par de días conociendo esta riquísima ciudad-estado famosa por sus severas leyes que lo hacen ser un pequeño estado policial. Luego, otro par de días en Kuala Lumpur, capital de Malasia y lugar donde se funden el Islam con la cultura india y china. Y finalmente, otros días más en Phuket, Tailandia, donde espero estar guata-al-sol siempre y cuando las tormentas eléctricas me lo permitan. Así que como puden imaginarse estaré incomunicado durante los próximos días, pero prometo visitarlos y comentarles los pormenores de este viaje a mi regreso.

See ya mates !!!!

sábado, 13 de junio de 2009

Amigas Chinas

Elline y Nicole son dos de mis amigas chinas. Ambas provienen de la provincia de Guangdong, en el sureste de China, de diferentes ciudades industriales cuyo nombres, honestamente, no retuve. La ciudad donde vive la familia de Elline se especializa en la fabricación de juguetes, con enormes cordones industriales donde se manufacturan productos para todo el mundo. Ambas se conocieron en la universidad en la capital de la provincia, Guangzhou, donde estudiaron negocios internacionales, y este año se trasladaron a estudiar su post grado a Brisbane, lugar donde terminaron haciendo un proyecto grupal con un par de chilenos para un profesor indio.

Elline y Nicole no son, como pueden suponer, sus verdaderos nombres, sino que son sus nombres "occidentales". Al principio no entendía el porqué de ese cambio de nombre (encontré entretenido poder elegir el nombre) pero al explicarme Nicole como se pronuncia su nombre en chino logré entender (es algo así como Xíao-shién). Ambas hablan cantonés como idioma materno, además de mandarín por ser el idioma oficial, e inglés por supuesto. Elline era considerada la mejor bailarina de un baile típico en su universidad, un baile hermoso con unos raros movimientos de cuello. Desde el primer día en que tuvimos que ponernos a trabajar se mostraron trabajadoras, entusiastas y responsables. Elline es ordenada, meticulosa y estudiosa; Nicole es autoexijente y detallista. Son suaves en el trato, no alzan la voz ni se expresan en forma muy elocuente. Son de sonrisa fácil y curiosas respecto a nuestra estrecha franja de tierra que denominamos Chile. Se reían cuando me escuchaban hablar en español, un idioma ininteligible y enredado en extremo para ellas, lleno de palabras raras y con ese sonido RRRRR que le es imposible de pronunciar.

Caminábamos de noche por St. Lucia hacia la casa de otros amigos chilenos. ¿Cómo nos recibirán? me preguntaba inquieta Elline. - Bien, no te preocupes, hay chilenos pero también unos turcos y Miu que es de Hong-Kong- le dije.¿ Cómo son las fiestas en Chile?¿Los cumpleaños?¿Los matrimonios?¿Las ciudades son tan sileciosas como Brisbane?¿La gente vive en casas o en edificios?....... y yo pensaba para mis adentros que para ellas un lugar como Chile es un lugar tan lejano y exótico, con costumbres tan raras......pero a la vez estaban interesadas en conocernos y en compartir un momento de nuestras vidas. La idea era que luego nos acompañaran a una "Latin Party" en Fortitude Valley pero al no contar con su ID no les permitieron el ingreso. No importa, les dijimos, este sábado haremos una "Chilean Party" en casa de Tere y ahí no necesitan ningún ID. Ok, dijieron entusiasmadas, see you !!!

Y ya era sábado y caminábamos nuevamente por St. Lucia hacia nuestra fiesta. Pasaron antes a nuestro departamento mientras cocinábamos algunas empanadas (si, real Chilean empanadas!!) para la fiesta. Y ellas comiendo las empanadas de pino con sus trajes de fiesta, porque a estas chiquillas nunca las he visto desarregladas sino siempre muy bien vestidas, muy fashion con diseño y accesorios. No sé en qué momento mi conversación con Nicole se trasladó al ámbito de la política ¿cómo se llama ese país que siempre pelea con USA? Cuba, right? Y ustedes también pelean con los americans? O les gustan? Gobernaron los militares en tu país, no te creo !! Y el gobierno actual de Chile de que tendencia es? Una mujer !!!!Oye, me imagino que tu sabes que Taiwán es parte de China? La gente de Chile lo sabe, cierto? Ahh, claro , es muy lejos, no lo saben. Recordé que ese día era aniversario de la masacre de Tiannanmen y me dije a mi mismo: mismo, mejor no toques temas sensibles. Si sé, actitud gallina, pero que saco, ya podía imaginarme la respuesta: ese día no pasó nada, la gente se fue tranquila a sus hogares y todo lo demás es invento de terroristas como el Dalai Lama. No las culpo en todo caso, esa fue la enseñanza que les fue dada desde pequeñas y no creo que algunas palabras mías vayan a cambiar eso, especialmente si vienen de un extranjero que apenas sabe algo sobre su país.

Con mis amigas en la sala de clases.


Nicole y Elline comiendo empanadas.


Elline enseñándonos su baile tradicional. Atrás, Taner (Turquía) mira sorprendido.

¿Sabes porque quise venir acá? - me dice Nicole, mientras estábamos llegando a la fiesta- porque quiero conocer otras culturas, otras formas de pensar, quiero tener una mentalidad más abierta, conocer el mundo, aprender de todos. Yo también- le dije- mi país es pequeño y alejado del mundo, pero creo que siempre puedo conocer cosas positivas de los demás, me gusta conocer otras culturas y la forma como ven el mundo. Además-agregué- estoy muy interesado en China (por un momento pensé que había dicho 'estoy muy interesado en las chinas' dado que la exótica belleza de mis amigas me encandila a veces), me parece un lugar muy interesante, es tan vasto y diverso, y bueno, me parece que los chinos son simpatiquísmos, very friendly people. Ella sonríe, entramos a la fiesta, comen calzones rotos y toman vino navegado, bailan por primera vez salsa y merengue, conversan con medio mundo y al momento de despedirse hacen algo que me sorprendió: me abrazaron, gesto inédito entre la gente de oriente, especialmente si es un gesto físico entre un hombre y una mujer.

Elline y Nicole son mis amigas chinas. No tienen más de 25 años. Ambas son trabajadoras y eficientes. Ambas quieren salir al mundo, aprender de él, trabajar duro, relacionarse con gente de todo el mundo con una mente abierta y libre de prejuicios. Ambas son orgullosas de su país y de sus tradiciones. Ambas conquistarán el mundo.

domingo, 31 de mayo de 2009

Ciclovía


Me había quedado dormido. Es la mañana del domingo, está nublado y estoy solo dado que mis placemates habían partido temprano a Sea World. Así que tomé mi cámara, me puse el casco y aproveché la fresca mañana para recorrer la ciudad. Como de costumbre son decenas las personas que caminan, trotan, patinan o pedalean por la pathway, familias completas o abuelas pro pedaleando a toda velocidad.


Miré el río y aún conserva el color turbio que adquirió luego de las fuertes lluvias de mayo. Algunas personas estaban sentadas en las orillas tratando de pescar algo, mientras lanchas y embarcaciones de los más diversos tamaños transitaban por el río.


Paso frente a South Bank y veo a cientos de personas en el pasto o preparando barbaques junto a familia y amigos. Botanic Gardens está tranquilo y relajado. Un abuelo les enseña a sus nietos los secretos del cricket mientras un par de jubiladas toman unas copas de vino mirando el río.



Los restoranes de River Side se están empezando a llenar. Paso lento entre la gente que saca y saca fotos o simplemente camina. Claro, es día de market, a la vuelta paso. Sigo pedaleando hasta pasar por debajo del Story Bridge, el enorme puente que une la CBD con Kangoroo Point.


Ahora sale el sol, el cual se refleja con intensidad en las aguas del río. La ciclovía se transforma en una plataforma flotante que serpentea al paso de las embarcaciones. Un puente levadizo deja entrar y salir los botes de los vecinos del sector y lujosas residencias se dejan ver entre los árboles.


New Farm Park está rebosante de gente. Un cumpleaños indio se celebra bajo un gran árbol. Metros más allá, algunos aussies toman cerveza y juegan el frezbee. Otros simplemente leen el diario o toman despreocupados algo de sol. Sigo pedaleando hasta salir del parque, pasar el Powerhouse. Ahora me alejo del río pero solo por un par de kilómetros, regreso al río y llego hasta el final : Tenerife. Ahora solo queda regresar.


En el sector de Tenerife antiguas bodegas y fábricas se han reciclado en departamentos de lujo y restoranes chic sin sacrificar el aspecto industrial de las construcciones. Jardines con flores y yates en la orilla, pequeñas callejuelas y poca gente.





De regreso paso a Eagle Street Pier Market, que se instala cada domingo en la mañana. Ropa, joyas, plantas carnívoras, hot dogs y un extraño humorista que por un momento intentó hacerme parte de su rutina se reúnen a los pies de los edificios que, durante la semana, congregan a ejecutivos y oficinistas.

Ya voy de regreso a Toowong. Recuerdo que no tengo nada cocinado. Me dan ganas de tomar cerveza. Decidido, paso al Toowong Village, el centro comercial y de servicios del suburb ubicado a un par de cuadras de mi edificio. Cada suburb cuenta con un centro comercial donde se encuentran oficinas, restoranes, peluquerías, supermercados, tiendas de ropa, bancos y otros servicios. En el Toowong Village además, hay estación de tren, paraderos de buses y un edificio-estacionamiento. Y además, una public library simplemente maravillosa.


Fin del Viaje.

viernes, 22 de mayo de 2009

West End Market


Uno de mis lugares preferidos de Brisbane se encuentra casi exactamente al frente de donde vivo, pero en la rivera sur del río Brisbane. El barrio de West End es un sector medio hippie-alternativo, con hermosas casas Queenslanders rodeadas de flores. La calle principal está repleta de pequeños cafés y restoranes de comida libanesa, china, india o griega. Las verdulerías ofrecen productos orgánicos y tiendas de ropa "reciclada" ofrecen sus pilchas a módicos precios. Si le sumamos a esta escenografía la presencia de viejos con largas barbas, gente de todas partes del mundo, punkies y la comunidad gay nos dá como resultado un sector vibrante, colorido y lleno de energías.




Pero lo que más me gusta de este barrio es su mercado. Ubicado en uno de los innumerables parques existentes en la ciudad, el mercado abre todos los sábados a las 05:00 am para ofrecer a los vecinos del sector alguno de los productos disponibles. La gama va desde frescas verduras y frutas, salmón de Tasmania, bananas y piñas, hasta ropa, libros, vinilos, CDs de música indie, crepés franceses, café orgánico, productos "fair trade", salchichas alemanas y masajes chinos. Tanta variedad atrae también a una gama de personajes increíble: desde jubilados que se sientan a tomar un café mientras ven a sus nietos jugar en el pasto hasta miembros del Partido Socialista Democrático Australiano repartiendo sus panfletos apoyando la causa palestina ( dato simpático: una vez hablé con uno de ellos y resultó que tenía novia chilena, de Temuco). Músicos amenizan la mañana con sus cánticos, y la gente pasea relajada con sus bolsas de género cargadas de frescos productos.



La variedad tanto de productos como de personas que ocupan la feria como lugar de abastecimiento barato (como yo) o como lugar de encuentro de la comunidad. A pesar de que a veces se hace estrecho el hecho de que siempre esté limpio y ordenado hace que el comprar sea agradable. Para mí, un placer a los sentidos ver tantos colores y texturas, tantas frutas y verduras exóticas e incluso desconocidas para mi (dragon fruit, durian, papas dulces, litches y un largo estcétera). Bueno, con el durian tengo un desafío pendiente que espero saldar en mi viaje al sudéste asiático, si es que me atrevo ( es considerada la fruta más asquerosa del mundo, especialmente por su olor a podrido, aunque varia gente me ha indicado que su sabor es bueno).
Lamentablemente no voy lo seguido que quiero ir, pero si tuviese que elegir un lugar en Brisbane donde vivir fuera de Toowong, que es donde vivo, creo que West End y su mercado serían la primera opción: su multiculturalidad, sus colores y olores, las sonrisas en los rostros y el ambiente de comunidad que se vive hace que sea un lugar vivible y estimulante.

Datos Freak: minuto después de sacar la foto de un caballero seleccionando cebollas , él se me acerca y me dice "que haría un chileno sin cebollas ni ajos". Vinilos originales de Bowie a $ 4000 pesos. Salchichas de ternero. Masajes y acupuntura en la calle, mientras la gente pasa al lado o toma desayuno despreocupada. Cada semana es algo diferente.

viernes, 8 de mayo de 2009

Deporte



Increíble, con boleto en mano tienes pasaje gratis en el tren para ir al estadio. Los vagones se llenan de la fanaticada con poleras rojas y un koala con mala actitud en el pecho. Nos dirijimos al Suncorp Stadium para ver el encuentro de los Brisbane Reds frente a los Canberra Brumbies. Dejándome influenciar por Cristian y Silvia , chilenos que llevan un tiempo por acá y fanáticos del rugby, decidí que el equipo de mis amores serían los Reds, especialmente por el tema del koala antes mencionado. Aprovechando una venta de bodega me compré una polera (roja obviamente) e hicimos ingreso al magnífico estadio.


Símbolo de los Reds

De arquitectura llamativa y ubicado en el suburb de Milton, el estadio se destaca por las comodidades que presenta. Nadie te revisa en la entrada y simplemente pasas tu entrada por un lector de código de barras y estás dentro. En su interior venden cosas impensadas para la realidad chilena: cerveza, whisky, ron, fish and chips, hamburguesas y hot dogs. Los asientos son numerados e individuales, dos grandes pantallas gigantes muestran el detalle del juego, y se ve mucha familia y grupos de amigos, nada de barras bravas ni otros males que aquejan nuestro deporte. A pesar de la humillante derrota sufrida como locales ( y mis ganas de devolver la polera) fue una experiencia fantástica. Y es que acá en Brisbane la gente ama practicar y ver deporte.

Suncorp Stadium, hogar de los Brisbane Reds

Al principio fue sorpresa al ver pasar por la ventana de mi departamento, a partir de las 6:00 am decenas de ciclistas pedaleando solitarios o en grupos. La calle donde vivo es a la vez ciclovía y es ocupado durante todo el día por cientos de ciclistas que hacen deporte, van a la Universidad o simplemente dan un paseo. Mucha gente ocupa las bicicletas como medio de transporte para ir a sus trabajos, donde cuentan con duchas y camarines. Así uno ve como pasan los ciclistas con sus bicis pro y sus tricotas para luego transformarse en oficinistas o ejecutivos. Andar en bici acá es tan válido como andar en auto, por lo que debes respetar las señalizaciones, usar casco, parar en los semáforos ( a una cuadra de mi casa hay un semáforo para bicicletas) y para eso existe todo una red de ciclovías que atraviesan la ciudad en todas direcciones. Tanto es así que una de mis primeras adquisiciones apenas iniciadas las clases fue comprarme la cleta, y todos los días me monto en ella y parto hacia la U, donde las canchas y gimnasios pasan todo el día ocupado con gente jugando rugby, netball, haciendo natación, remo o trotando.


En Brisbane los deportes náuticos también causan sensación y es normal que la gente posea algún velero.

En Botanic Garden las bicis pasan a toda velocidad y la gente se reune a hacer tai-chi o a jugar al freezbee. Y uno ve a mujeres cuarentonas con calugas o tipos enormes repletos de músculos y uno se pregunta si pasan todo el día haciendo ejercicio a que hora trabajarán estos carajos, pero da lo mismo, incluso a un flojo como yo le resulta atractivo salir a recorrer la cycle path que recorre la orilla del río Brisbane.


Y en la televisión dan partidos y campeonatos de los más diversos deportes, especialmente los días sábados lo cual es bastante entretenido especialmente porque muchos de estos deportes son completamente desconocidos para nosotros:

Cricket: vendía siendo como el deporte rey de Australia, el más respetado y querido. Los selecccionados nacionales son verdaderos héroes y venden sus biografías en las librerías. Sus reglas son complicadas, se juegan en series que pueden llegar a durar 8 horas por lo que un partido dura días, o incluso semanas. Una lata.
Rugby: yo pensaba que era el más popular pero no es así. Además, acá se juega rugby union (15 jugadores) o rugby league (13 jugadores). El más popular acá es en league, de donde pertencen los Brisbane Broncos. Los Reds son Union Rugby.
Football: también conocido como "aussie rules" o simplemente "footy" es el deporte que más gente lleva al estadio. Se juega en una enorme cancha ovalada. Imagínense una pichanga de barrio pero que se juega con una pelota ovalada a la cual se le puede pegar con pies y manos. Además puedes empujar y golpear a tus contrincantes. Raro pero fascinante.
Deportes náuticos: populares, especialmente porque en las escuelas públicas les enseñan a nadar a los niños desde muy pequeños. Natación, remo, surf, canotaje......la lista es larga. Los campeonatos naciones de natación son transmitidos por televisión, e incluso he visto que transmiten los campeonatos de pesca.
Netball: deporte raro, jugado solo por mujeres que deben achuntar una pelota a un aro sobre un poste. Solo he visto a la pasada en la U a chicas jugando y muy atractivo no me pareció.
Fútbol: conocido como soccer, solo hace noticia cuando la selección nacional, los "socceroos" juegan. Por ejemplo, hace algunas semanas hubo el clásico "Australia-Kasajastán". Inexistente fuera de ese contexto.


P.D. Prometo subir en algún momento fotos de las ciclovías, es que siempre se me olvida salir con la cámara.

viernes, 1 de mayo de 2009

Bali II


Luego de embarcarnos en Brisbane y de una aburridísima escala en Darwin llegamos de noche a Denpasar, cuyo aeropuerto pareciese estar entremedio del mar. Nos trasladamos en una van a nuestro módico hotel, el cual por la increíble suma de $50.000 pesos chilenos nos alojaría durante una semana en el sector de Kuta Beach. No es recomendable quedarse en Denpasar, no hay buenos alojamientos y la ciudad es bastante caótica en términos de tráfico. Antes nos matamos de la risa sacando $2.000.000 de rupias del cajero ($200 USD) y recorríamos por primera vez las atochadas calles de Kuta, repletas de motos, aussies y japos. Comimos comida local en un pequeño restorán donde, al preguntar por un tipo de pescado, simplemente lo sacaron de la pecera y me lo mostraron vivo (más fresco que eso no puede haber). Luego a dormir, a pesar del fuerte calor y humedad.

Al día siguiente recorrimos las calles de la mejor manera posible: en moto. La inexistencia de señales de tráfico y el caótico transitar de los balineses transforma el simple viaje en una pequeña moto en toda una experiencia: adelantando motos con niños al volante, metiéndose contra el tránsito en pequeños callejones, doblando con luz roja y otras cosas que los balineses acostumbran hacer. Luego, a la playa y clases de surf con profesor particular por 10 mil pesos por dos horas. Agotado y adolorido por las caídas y los pequeños éxitos terminé asumiendo que el surf no es un deporte para mí.

Al día siguiente nos adentramos en Bali. Utilizamos una técnica que nos dió muy buenos resultados: en vez de contratar un tour preguntábamos en las agencias los destinos, las distancias y los tiempos. Luego, se hablaba con un taxista, se acordaba un precio y listo. Así, nos ahorrábamos dinero, el taxista nos llevaba a las picadas y se ganaba su correspondiente comisión. Partimos viajando hacia el Talaga River, donde contratamos el servicio de Dewata Rafting (que buen nombre !) por realizar rafting por dos horas a través de un río que cruzaba selvas y cascadas. Luego, almorzar y raudamente viajar hacia el Bali Elephant Camp para tener una experiencia "elefantástica" montando elefantes asiáticos a través de la selva. El chofer nos recomendó ir a cenar donde "un amigo", el cual resultó ser un espectacular restorán en la plata de Jimboran, cenando langostas y gambas en la playa misma observando un atardecer simplemente maravilloso. Un poco caro para el promedio balinés ($20 USD) pero delicioso y hermoso al unísono.

Cansados, pero no agotados, continuamos nuestra aventura. Nos levantamos muy temprano y partimos a Nusa Dua, una playa paradisíaca donde practiqué, por primera vez, snorkeling y scuba diver. Me dolieron un tanto los oídos, no ví tantos peces de colores como esperé, pero lo pasé fantástico. Luego, nuestro chofer nos llevó a una playa aledaña donde turistas aussies y europeos tomaban sol en topless o se dejaban hacer masajes mientras señoras balinesas ofrecían hermosos sarongs (pareos). Luego del excesivo relax partimos con dirección a Uluwatu a obervar la danza Kecak en un templo que parece suspendido entre los acantilados. Un espectáculo de coro y baile sencillamente hermoso e inolvidable.

Luego de un día de "descanso" (flotar en la piscina todo el día) decidimos hacer un día cultural. Nuevamente temprano en la mañana fuimos a la ciudad de Ubud a presenciar el baile Barong el cual es una especia de representación teatral acompañada de una orquesta gamelán. Luego, a visitar el templo de Batuan y sus hermosas construcciones y estatuas. Más templos en Goa Gajah, conocido como elephant cave y poseedora de una fuente que, según los monjes, purifica el espíritu (como solo me mojé los pies sería algo como "pies sagrados"). Almuerzo en el volcán Kintamani, poseedor de una hermosa vista. Claro, hermosa si no estuviese nublado y con algo de lluvia, así que la vista quedó en mi imaginación. Finalmente, observamos los manantiales mágicos de Tirpa Epul y las ceremonias que los sacerdotes hinduistas realizaban.

Ahora si ya estábamos medios agotados así que tuvimos otro día de playa en Kuta donde me dediqué a sacar fotos más que estar en el agua: fue mi debut y despedida del surf y ya no tenía ganas de seguir intentándolo. Recuperadas las fuerzas y acercándose ya el fin de nuestro viaje fuimos al Bali Zoo, mezcla entre zoológico y parque temático donde la mayor atracción eran los elefantes, un Ganesha gigante y una pareja de tigres blancos.


Vuelve a atardecer, la última cena y al aeropuerto, nos queda un largo camino de regreso a Brisbane, a la rutina de estudios y a la montaña de assigments que no he hecho.