Me había quedado dormido. Es la mañana del domingo, está nublado y estoy solo dado que mis placemates habían partido temprano a Sea World. Así que tomé mi cámara, me puse el casco y aproveché la fresca mañana para recorrer la ciudad. Como de costumbre son decenas las personas que caminan, trotan, patinan o pedalean por la pathway, familias completas o abuelas pro pedaleando a toda velocidad.


Miré el río y aún conserva el color turbio que adquirió luego de las fuertes lluvias de mayo. Algunas personas estaban sentadas en las orillas tratando de pescar algo, mientras lanchas y embarcaciones de los más diversos tamaños transitaban por el río.

Paso frente a South Bank y veo a cientos de personas en el pasto o preparando barbaques junto a familia y amigos. Botanic Gardens está tranquilo y relajado. Un abuelo les enseña a sus nietos los secretos del cricket mientras un par de jubiladas toman unas copas de vino mirando el río.




Los restoranes de River Side se están empezando a llenar. Paso lento entre la gente que saca y saca fotos o simplemente camina. Claro, es día de market, a la vuelta paso. Sigo pedaleando hasta pasar por debajo del Story Bridge, el enorme puente que une la CBD con Kangoroo Point.


Ahora sale el sol, el cual se refleja con intensidad en las aguas del río. La ciclovía se transforma en una plataforma flotante que serpentea al paso de las embarcaciones. Un puente levadizo deja entrar y salir los botes de los vecinos del sector y lujosas residencias se dejan ver entre los árboles.


New Farm Park está rebosante de gente. Un cumpleaños indio se celebra bajo un gran árbol. Metros más allá, algunos aussies toman cerveza y juegan el frezbee. Otros simplemente leen el diario o toman despreocupados algo de sol. Sigo pedaleando hasta salir del parque, pasar el Powerhouse. Ahora me alejo del río pero solo por un par de kilómetros, regreso al río y llego hasta el final : Tenerife. Ahora solo queda regresar.


En el sector de Tenerife antiguas bodegas y fábricas se han reciclado en departamentos de lujo y restoranes chic sin sacrificar el aspecto industrial de las construcciones. Jardines con flores y yates en la orilla, pequeñas callejuelas y poca gente.




De regreso paso a Eagle Street Pier Market, que se instala cada domingo en la mañana. Ropa, joyas, plantas carnívoras, hot dogs y un extraño humorista que por un momento intentó hacerme parte de su rutina se reúnen a los pies de los edificios que, durante la semana, congregan a ejecutivos y oficinistas.


Ya voy de regreso a Toowong. Recuerdo que no tengo nada cocinado. Me dan ganas de tomar cerveza. Decidido, paso al Toowong Village, el centro comercial y de servicios del suburb ubicado a un par de cuadras de mi edificio. Cada suburb cuenta con un centro comercial donde se encuentran oficinas, restoranes, peluquerías, supermercados, tiendas de ropa, bancos y otros servicios. En el Toowong Village además, hay estación de tren, paraderos de buses y un edificio-estacionamiento. Y además, una public library simplemente maravillosa.

Fin del Viaje.
Miré el río y aún conserva el color turbio que adquirió luego de las fuertes lluvias de mayo. Algunas personas estaban sentadas en las orillas tratando de pescar algo, mientras lanchas y embarcaciones de los más diversos tamaños transitaban por el río.
Paso frente a South Bank y veo a cientos de personas en el pasto o preparando barbaques junto a familia y amigos. Botanic Gardens está tranquilo y relajado. Un abuelo les enseña a sus nietos los secretos del cricket mientras un par de jubiladas toman unas copas de vino mirando el río.
Los restoranes de River Side se están empezando a llenar. Paso lento entre la gente que saca y saca fotos o simplemente camina. Claro, es día de market, a la vuelta paso. Sigo pedaleando hasta pasar por debajo del Story Bridge, el enorme puente que une la CBD con Kangoroo Point.
Ahora sale el sol, el cual se refleja con intensidad en las aguas del río. La ciclovía se transforma en una plataforma flotante que serpentea al paso de las embarcaciones. Un puente levadizo deja entrar y salir los botes de los vecinos del sector y lujosas residencias se dejan ver entre los árboles.
New Farm Park está rebosante de gente. Un cumpleaños indio se celebra bajo un gran árbol. Metros más allá, algunos aussies toman cerveza y juegan el frezbee. Otros simplemente leen el diario o toman despreocupados algo de sol. Sigo pedaleando hasta salir del parque, pasar el Powerhouse. Ahora me alejo del río pero solo por un par de kilómetros, regreso al río y llego hasta el final : Tenerife. Ahora solo queda regresar.
En el sector de Tenerife antiguas bodegas y fábricas se han reciclado en departamentos de lujo y restoranes chic sin sacrificar el aspecto industrial de las construcciones. Jardines con flores y yates en la orilla, pequeñas callejuelas y poca gente.
De regreso paso a Eagle Street Pier Market, que se instala cada domingo en la mañana. Ropa, joyas, plantas carnívoras, hot dogs y un extraño humorista que por un momento intentó hacerme parte de su rutina se reúnen a los pies de los edificios que, durante la semana, congregan a ejecutivos y oficinistas.
Ya voy de regreso a Toowong. Recuerdo que no tengo nada cocinado. Me dan ganas de tomar cerveza. Decidido, paso al Toowong Village, el centro comercial y de servicios del suburb ubicado a un par de cuadras de mi edificio. Cada suburb cuenta con un centro comercial donde se encuentran oficinas, restoranes, peluquerías, supermercados, tiendas de ropa, bancos y otros servicios. En el Toowong Village además, hay estación de tren, paraderos de buses y un edificio-estacionamiento. Y además, una public library simplemente maravillosa.
Fin del Viaje.